Podríamos comenzar por preguntarnos que estamos haciendo ahora y que hacemos cada día. Para la mayoría de nosotros, el despertar por la mañana es el punto de partida de nuestras vidas cotidianas. A menudo somos sacudidos de nuestros sueños por el despertador. Lo apagamos automáticamente, luego nos quedamos tendidos recuperándonos. Empezamos a pensar
¿Qué es ese ruido ¿ ¿está lloviendo? ¡Oh no, está lloviendo! Me pregunto donde deje mi paraguas. ¡Oh detesto los días lluviosos. ¿Qué hora es? Las ocho y diez. Me estoy atrasando. Debo levantarme, debo levantarme…
Nos estiramos, movemos los dedos de los pies. La cama esta tibia y cómoda.
Oh ¿me tengo que levantar? Quizás cinco minutos más de sueño harán mejor este día, veamos, que tenía que hacer hoy en todo caso…
La mente se mueve rápidamente ahora, saltando de pensamiento en pensamiento, de preocupación en preocupación. Podemos pasar los próximos diez minutos así, hablando con nosotros, dándonos ánimo para levantarnos. Hasta que, finalmente, en algún momento, efectivamente lo hacemos, nos levantamos, tambaleamos hacia el baño, nos lavamos la cara, mientras cepillamos nuestros dientes, pensamos en el problema del desayuno
¿Que como hoy día? Ayer comí pan con queso… ¿qué tal huevos? Si, definitivamente quiero huevos para este día.
Y así continúa. ¿Cuánto tiempo ha pasado desde que sonó la alarma? ¿Veinte minutos? ¿Una hora? ¿Que estuvimos haciendo todo ese tiempo? Abrimos nuestros ojos, salimos de la cama, nos cepillamos los dientes, no mucho en realidad. Parece que la mayor parte del tiempo estuvimos pensando, solo pensando. De hecho, la mayoría de nosotros pasamos el tiempo en eso, solo pensando. Pensamos en el futuro, recordamos el pasado, nos preocupamos de esto y lo otro. Nuestras mentes están constantemente activas, moviéndose de un pensamiento a otro, como las abejas buscando polen.
En otras ocasiones nuestros pensamientos adoptan otras cualidades, formulamos grandes teorías y creamos historias interesantes involucrando a aquellos a quienes amamos y odiamos, por lo tanto, a menudo nos despertamos en lindos sueños, pero por otro lado con situaciones melodramáticas, como vemos en nuestros sueños hasta podemos ser los jefes, hacer lo que queramos, pero obviamente son solo sueños…
Estamos perdidos en el mundo del pensamiento, por lo que creo que prácticamente el vivir y el pensar son sinónimos. Por otro lado hay vidas que sienten el efecto de una ducha fría, el gusto de algún dulce, la fragancia del café, de tipos de comida, la adrenalina de un deporte, por lo tanto son cosas confiables que no necesitamos dudar de su existencia, por lo que creo que puede ser un mundo donde el tocar y sentir lo hace más seguro que el mundo del pensamiento, por lo cual, lo llamaría el universo de los sentidos.
yo creo que sentir da mas que pensar :D
No hay comentarios:
Publicar un comentario